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La polémica sobre arquitectura contemporánea aplicada en centros históricos llega a Dalt Vila

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«Cuando un casco histórico se museaiza, directamente se muere porque no puede funcionar».

Así de tajante es el arquitecto y catedrático de la Universidad de Sevilla, Carlos García, que el próximo viernes ofrecerá una ponencia en el marco de las jornadas de debate 'Buenas prácticas e intervenciones en centros históricos', organizadas por el Ayuntamiento de Eivissa.

La conferencia, titulada 'Arquitectura contemporánea en centros históricos', está enfocada a desgranar una «cuestión espinosa», desde «una defensa muy clara de las intervenciones contemporáneas en cascos antiguos», e incluso, en espacios como Dalt Vila, declarados Patrimonio de la Humanidad. «Mi postura es un sí matizado a la arquitectura contemporánea», apuntó el catedrático que para hacer esta afirmación tiene en cuenta dos factores: por un lado, que los cascos históricos son «entornos muy delicados, hechos con materiales que ya son caros, y con riesgos porque responden a una estructura funcional original que tampoco existe». Por el otro, «que los materiales, las técnicas y actividades contemporáneas pueden ser tremendamente agresivas, y si se hace mal uso se corre el riesgo de perder mucho y de destruir la armonía del lugar». Por ello, García destacó que si bien hay que estar abierto a este tipo de arquitectura debe ser con «la exigencia de unos niveles de sensibilidad muy fuertes». «Hay cascos históricos que han ganado muchísimo con estas intervenciones, porque si bien siempre hay que rehabilitar, hay casos en los que cabe construir algo nuevo», apuntó. Para García, «la postura de negarse por sistema que adoptan grupos conservacionistas tiene una ausencia total criterio». «El criterio de que todo siga como estaba es una cosa peligroso porque es museizar un casco histórico y evitar que pueda funcionar», algo que para el arquitecto les deja como única salida «la venta turística». «El peso del turismo en Evissa es brutal pero otras ciudades con economías muy complejas un casco histórico puramente turístico es una dilapidación del patrimonio», concluyó.

Para García, la declaración de Patrimonio de la Humanidad de Dalt Vila «enriquece enormemente «el modelo universal de Eivissa, asociado a un turismo de masas muy festivo». «Sin ser un entendido en el tema turístico, a la isla se le abre una puerta de futuro muy importante en cuanto al perfil del turistas que puede visitarla por esta declaración de patrimonio mundial», destacó y remarcó que fue una declaración que «en su momento sorprendió a mucha porque Eivissa era injustamente asociada sólo al tema de las discotecas».

La ponencia de García tendrá lugar el próximo viernes a las 11,15 horas, en la sala des Polvorí.

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