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«El sentimiento de desánimo entre los docentes es general: cada vez hay más bajas»

El artista, maestro de profesión, relata vivencias como sus inicios en el mundo de la música

Iván Domenech durante la entrevista

| Ibiza |

El conocido cantante participa en ‘Bona nit Pitiüses Entrevistes’ y habla de sus orígenes y comienzos. También, del mundo de la música en estos momentos.

—Usted nació en Valladolid.

—Efectivamente y en 1991 me trasladé a la isla. Además, me casé con una ibicenca y, cuando eso pasa, ya no se sale de aquí y estoy encantado. Empecé con la música en Valladolid y, ya en la isla, fui conociendo a toda la gente relacionada con este mundo y me metí hasta el fondo.

—¿Tenía formación musical?

—He tocado desde pequeño en orquestas, lo cual me dio muchas tablas. Era menor y mi padre tenía que acompañarme a todas partes. Empecé con la guitarra y cantando. Íbamos con las orquestas por toda la zona de Castilla y León y tocábamos pasodobles, rumbas y los éxitos del momento.

—Serán agrupaciones con las que se cogen muchas tablas.

—Se aprende muchísimo, también por tantos estilos musicales que tocas. Además, llegas a pueblos sin escenarios y debes actuar encima de un carromato y paja alrededor. Llegamos a tocar en sitios alucinantes y, en ocasiones, escoltados por la Guardia Civil porque los vecinos no querían que acabáramos.

—¿Ha continuado con esa amistad que pudo forjar con sus compañeros de orquesta?

—Sí. Nací y estudié en Valladolid, pero crecí en Medina del Campo y la suerte que tienes al vivir en varios sitios es que tienes más amigos. Tengo a mis amigos del colegio y de la música y a los de aquí.

—¿Ha coqueteado con otros instrumentos o siempre ha tocado la guitarra?

—Principalmente ha sido la guitarra. Llegó a mí a través de mi tío Manuel. Desde pequeño le veía tocar y me llamaba mucho la atención. Ya de niño yo era muy cantarín. Mi madre también y fue la que me animó porque con siete años canté ‘La mochila azul’ en un festival. Me cogió allí el director del Conservatorio y me animó también a continuar. Esa canción fue la primera que canté frente al público. En Medina, de hecho, muchos todavía me conocen por esa canción.

—¿Le gustaría poder llevar allí un proyecto como Ressonadors?

—Me encantaría. De hecho, cuando hicimos un festival para recaudar fondos para una enfermedad, Projecte Mut cantó en el auditorio de Medina y fue todo un éxito. Un trozo de Ressonadors, por lo menos, lo hemos llevado allí.

—Con el público se crean sinergias muy especiales en los conciertos.

—Así es. A veces, también nos exigimos mucho porque vemos que nos siguen tanto que eso nos obliga a subir el listón. Todo lo que vamos haciendo, va funcionando y cuando veo la sonrisa del público ya sé que aquello marcha. Tenemos una seguidora muy especial, Cristina, que nos sigue desde siempre y no se pierde una y, además, canta de maravilla.

—En Ibiza, es que hay grandes músicos de diferentes estilos.

—No sé si es la energía de la isla, pero hay gente muy buena. Tenemos ese mundo aquí, pero podrían estar girando al nivel de los grandes artistas. Desde que llegué, aluciné con lo que hay en Ibiza. Nada más llegar, mi padre ya me llevó al Pereyra y me sorprendí mucho.

—Cuando llegó a Ibiza, ¿ya se comenzó a mover en esto de la música?

—Es que quien nos hizo la mudanza era Cristóbal, un gran batería que falleció. Muchos le recordarán. Sacó mis guitarras, vio que yo era músico y ya me indicó los lugares para moverme. En el instituto, me encontré a Jano, mi mejor amigo. A partir de ahí, empezamos a movernos y formamos Desperfectos. Eso con 17 y 15 años. Hicimos dos discos y muchos conciertos. Joan ‘Barbé’ era un niño y venía de batería con nosotros. Ahora, ya no se graban discos y todo ha cambiado muchísimo.

—Después de Desperfectos, ¿qué llegó a su vida musical?

—Empecé en solitario. Tenía ganas de hacer cosas diferentes, más propias, y grabé un primer disco en solitario. Hice al final cuatro, más otro con dúos en el que acompañaron grandes músicos, los que más me gustan a mí. No sé ni cómo puede hacerlo. Tengo ese disco que para mí es una joya. Ahora ya no se graban discos, se van sacando canciones. Tengo cosas que iré sacando poco a poco. Si hablo de canciones especiales, le dediqué una a mi hija Candela cuando nació. También escribí una cuando falleció mi padre, que es de las que más me ha costado hacer, aunque lo necesitaba y, cuando la grabé, me quité algo tremendo de encima. Me ponía y no había manera de que saliera. Me ayudó mucho. Fue un impacto fuerte para mí. El duelo se me acabó cuando terminé la canción.

—¿Qué otras cosas ha hecho?

—También toqué con el grupo Gaia y, más adelante, Joan y Omar se pusieron con lo de Ressonadors y contaron conmigo como guitarrista. Cada concierto es una experiencia alucinante, muy bonita. Hay muy buen ambiente. Además, puse en marcha lo de Los Canallas del Guateque.

—Usted es profesor, ¿qué similitudes o diferencias hay entre este trabajo y estar en un escenario?

-En parte, que tienes que conquistar a alumnos y al público. Yo, en el colegio, trabajo con grupos agradecidos de Primaria que me escuchan.

—¿Le gustaría que en los centros la música tuviera un papel más importante?

—Esto es terrible. Hay una hora a la semana de música y está más que demostrado que en la formación es más que positiva. Es más beneficioso para el alumno que estudiar determinadas cosas. La sociedad, cada vez, tiene un nivel más bajo. Hablo con compañeros de otros lados y está muy complicado y, por mucha vocación que se tenga, la de profesor cada vez es una profesión más difícil, con niños y padres que agreden. La sociedad está un poco enferma y hay que arreglarlo como sea. La autoridad al profesor hoy en día no se tiene y ya no por parte de los padres. En la inspección educativa, que son quienes deben apoyarnos, se lavan las manos. Hacemos nuestra labor lo mejor que podemos.

—El tema de que haya niños con diferentes nacionalidades, ¿también afecta?

—En mi colegio no, en Sant Jordi, pero en otros centros sí. Nosotros intentamos crear una semilla en los niños, pero deben participar más actores en ello. Yo doy clases de Música en la universidad a quienes estudian Magisterio, pero vienen tiempos complicados. También hay que decir que hay alumnos espectaculares, pero no es como antes. El sentimiento de desánimo entre los docentes es general, con gente que lo deja y cada vez hay más bajas, pero no nos hacen caso.

—También los profesores se encuentran al llegar con un panorama complicado para vivir.

—Sí, aunque de nosotros sólo se recuerda que tenemos muchas vacaciones. Yo siempre les digo a estas personas que nos acompañen 20 minutos en una clase. Después, ya nos dirán si necesitamos vacaciones.

—¿Cómo nació Canallas del Guateque?

—Fue una idea que surgió hace años. Comenzamos haciendo una recopilación de éxitos y, con el tiempo, se nos ocurrió darle una vuelta al proyecto y tocar temas de los años 60 o 70. Viene mucha gente de aquella época a vernos. También, gente muy joven. Empezamos a hacer conciertos ya que, cuando una cosa funciona, te van llamando. Es complicado elegir repertorio porque son muchos años. Al tocarlo, ves si funciona. Ahora hemos presentado la nueva temporada, con varias versiones nuevas, y parece que ha salido bien la cosa. También tenemos la suerte de salir fuera de Ibiza. El verano se presenta bien.

6 comentarios

user ¡Arriba España! | Hace 9 meses

El problema es que en la docencia se meten los que no les ha salido nada mejor, los que no han podido encontrar nada mejor. Se resignan a ser docentes y vivir una vida de amargura, estrés e insatisfacción laboral a cambio de la seguridad de tener un puesto fijo, un sueldo decente y la certeza de poder llegar a la jubilación recibiendo su salario aunque se pasen el resto de su vida laboral tocándose la huevera. La dulce vida del funcionario en España.

user Baleares | Hace 9 meses

JomateixIgual también es diferente el perfil de alumnado y familias además de burocracia no dependiente del govern

user Jomateix | Hace 9 meses

Habría que estudiar numero de bajas en centros públicos y en centros concertados y privados.... igual ven que hay diferencias....

Sushi Sushi | Hace 9 meses

Q raro este periodico hacia humo d q era chupi guay pillar avion y venir y volverse a ir y cosas asi q estaban encantados y lo llevaban bien. La gente no aguanta ni media bofetada. Ves al pages y la pagesa recogiendo algarrobas cuidando gallinas etc q todos temen q volvamos y tenian más educacion saber estar manos d currante espaldad currante y cero lloriqueos.

user ENP | Hace 9 meses

Atchung¿Qué pasó?

user Atchung | Hace 9 meses

Sonia cuenta que pasó con los taxistas en playa de n bossa.

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