Varias de esas personas que, por un motivo u otro, no han accedido a alguna de las prestaciones ofrecidas por Servicios Sociales como recursos habitacionales pasan la primera noche después del desalojo a la intemperie. Lo hicieron como buenamente pudieron, algunos tienen tiendas de campaña, que despliegan para la ocasión. Otros instalaron sus colchones directamente en el suelo, junto a la tienda, tratando de buscar el refugio de una noche tropical en el aire de un ventilador. Otros durmieron en el interior de sus vehículos en los que, a primera hora de la mañana, partieron hacia su trabajo.
Curiosamente, el lugar donde se instalaron todas estas personas está a escasos metros de donde comenzó todo:la entrada al primer asentamiento de Can Rova. Ahí, donde ya pasaron las primeras noches después del desalojo del año pasado, antes de mudarse hacia los terrenos de lo que a la postre se convertiría en Can Rova 2, han vuelto todas estas personas para pernoctar.
A media mañana de este miércoles en el lugar había unas siete personas, entre adultos y menores. Dos madres, que cuidan a sus hijos, y un hombre que duerme en el interior de la tienda. «Le van llamando según necesitan para trabajar. Unos días hace unas cosas, otros días otras, pero todo sin contrato. Hoy [por este miércoles] no le han llamado, así que no trabaja», explicó su mujer en declaraciones a Periódico de Ibiza y Formentera, que le acompañaba a escasos metros.
Los motivos por los que están ahí son diversos, según ellos mismos explicaron. Una de esas mujeres asegura que acudió a Servicios Sociales de Santa Eulària, en las oficinas de Puig d’en Valls, y que ahí le dijeron que se desplazara a Cáritas, al Centro de Acogida Nazaret. Sin embargo, cuando llegó al lugar, le dijeron que no había plazas disponibles para ella, por lo que tuvo que emprender el camino de regreso hasta Can Rova.
Por su parte, a otra de las familias le dijeron que se les había habilitado plazas en un camping en Cala Bassa. Sin embargo, al no disponer de vehículo familiar para desplazarse hasta el lugar su noche también ha sido a la intemperie, a escasos metros de donde hace apenas unas horas estaba su chabola.
Otra de las mujeres cuenta que también la dirigieron al centro de Nazaret desde Servicios Sociales. Para ella y para su hija sí que hubo una cama donde dormir. Sin embargo, esta solución era, precisamente, para mujeres y menores, por lo cual su marido se quedó fuera de la asistencia y también emprendió el camino de regreso a Can Rova para pasar la noche.
JoanMucho ánimo Joan! Entre los foreros podemos hacer una colecta para pagarte un habitación hasta que acabes la temporada!