Las personas de nacionalidad española se han situado como el grupo mayoritario entre los beneficiarios de Cáritas en Ibiza. Este cambio en el perfil de los usuarios es uno de los datos más significativos recogidos en la memoria anual de la entidad presentada este martes, que advierte de que la crisis de vivienda sigue siendo el principal factor que lleva a las personas a pasar de una situación de «integración precaria» a la exclusión social directa. Durante 2024, Cáritas ha atendido en la isla a más de 2.700 personas en más de 2.000 hogares diferentes, lo que supone un descenso del 8 % respecto al año anterior. A pesar de esta reducción, el coordinador general de Cáritas Diocesana de Ibiza, Gustavo Gómez, ha insistido en que se trata de un cambio muy leve y que, si el ritmo de mejora se mantiene tan lento, se necesitarán muchos años para revertir el impacto de la pobreza en la población.
«Es un dato positivo, pero también relativo. Las necesidades siguen siendo muy grandes y están profundamente arraigadas en la estructura social de la isla», ha señalado Gustavo Gómez durante la presentación del balance. Además, ha advertido que los ciclos de bonanza económica cada vez más breves hacen que muchas personas no lleguen a beneficiarse de las mejoras coyunturales y queden fuera de la recuperación. Una de las novedades más llamativas del informe de este año es que las personas españolas han pasado a ser el colectivo más atendido por Cáritas, con un 24,5 % del total de usuarios frente al 19 % registrado en 2023. «Es un dato que nos obliga a reflexionar. Hasta ahora, otras nacionalidades encabezaban las estadísticas, pero este año los españoles han sido mayoría», han explicado desde la entidad.
A pesar de este cambio, las personas de origen latinoamericano continúan siendo el grupo más numeroso en conjunto, con casi un 51 % de los usuarios. Entre las nacionalidades concretas, destacan los colombianos y paraguayos, que han ocupado los primeros puestos en años anteriores y que siguen muy de cerca a los usuarios españoles. En total, Cáritas ha atendido a personas de 68 nacionalidades diferentes, además de a una veintena de personas apátridas. Este dato refleja el carácter diverso de la población en situación de vulnerabilidad en Ibiza, donde conviven personas migrantes de múltiples orígenes junto a residentes de larga duración que también enfrentan graves dificultades.
La vivienda, eje de la exclusión
Uno de los factores más determinantes en la exclusión social en Ibiza sigue siendo la falta de acceso a una vivienda digna y asequible. Desde Cáritas han destacado que esta problemática actúa como punto de inflexión, haciendo que muchas personas que, hasta el momento lograban mantenerse en una situación de equilibrio precario, caigan en situaciones de necesidad extrema. «La vivienda es el elemento que más empuja hacia la exclusión. Es lo que desestabiliza todo lo demás: si no tienes un lugar donde vivir, difícilmente puedes mantener un trabajo, una rutina o una red social», han subrayado. Además, han apuntado que el coste del alquiler, junto con la escasa oferta y la presión del mercado turístico, sigue siendo una barrera insalvable para muchas familias.
En este sentido, Gómez ha recordado que los ingresos medios de la población ibicenca no son bajos en comparación con el resto del país. «Los datos económicos muestran que los ingresos están incluso por encima de la media nacional, por lo que no podríamos hablar de una pobreza monetaria generalizada. Pero eso no significa que no exista exclusión social. Los datos económicos están desvirtuados por el coste de vida, especialmente en lo que se refiere a vivienda», ha agregado. Otro de los aspectos más preocupantes señalados por Cáritas es la persistencia de la pobreza a lo largo del tiempo y su transmisión de generación en generación. La organización ha identificado casos en los que personas que acudieron a Cáritas hace años siguen acudiendo hoy junto a sus hijos, que también enfrentan las mismas dificultades.
«Hay familias que no han logrado romper el ciclo de exclusión. Han pasado los años, pero la situación sigue siendo la misma. Es una pobreza que se hereda porque las condiciones estructurales que la causan no han cambiado», han lamentado desde la entidad, resaltando la diversidad de perfiles que requieren ayuda: desde jóvenes sin empleo ni vivienda hasta personas mayores con pensiones insuficientes, pasando por mujeres con cargas familiares, personas migrantes, solicitantes de asilo o personas sin hogar. «Lo que vemos es que la exclusión adopta muchas formas. No se trata sólo de no tener dinero. Es no tener oportunidades, no tener apoyo, no tener red. Por eso, más allá de los recursos materiales, lo que intentamos ofrecer es acompañamiento, escucha y dignidad», han añadido.
Por favor, no mientan, si nuestro amado Líder nos ha dicho que la economía va mejor que nunca y nuestras calles son las más seguras del mundo. El Líder nunca miente.