A mediados de septiembre del año pasado, una decena de personas eran desahuciadas de la vivienda en la que vivían, en el entorno de ses Salines, sin ninguna notificación previa. Era en ese momento cuando se hacían conscientes de que habían sido víctimas de una estafa por parte de una mujer la cual se dedicaba a subarrendar la vivienda en la que ella misma vivía de alquiler. Dicha mujer firmó un contrato de alquiler con unos propietarios que pensaban haber encontrado una buena inquilina, pero que se dedicaba a subarrendar habitaciones. Comenzó alquilando las habitaciones, a un precio de 600 euros para las individuales y 900 euros para las dobles, con los gastos aparte.
Sin embargo, estos ingresos, que obtenía a espaldas de la propiedad, parecían no ser suficientes para ella, puesto que comenzó a arrendar también el garaje, sin ningún tipo de acondicionamiento, a una madre uruguaya junto a su hijo. No solo eso sino que el precio del alquiler aumentó pese a que las condiciones eran cada vez peores. Pasó de 600 euros para la habitación individual a los 900 y de 1.200 euros para la habitación doble a los 1.500 euros. Calculan que, en total, esta mujer podría haberse embolsado cerca de 100.000 euros a su costa a lo largo del año.
Pese a embolsarse esas cantidades, dicha mujer no pagaba a la parte propietaria, lo que provocó que la situación terminara con un desahucio que dejó a una decena de personas en la calle. Estas personas acudieron a denunciar a la mujer. Ahora, más de cinco meses después, los afectados han vuelto a entrar en contacto con Periódico de Ibiza y Formentera porque se sienten desamparados al no tener ningún tipo de respuesta respecto a la denuncia que presentaron y al saber que la mujer que tantas penurias les hizo pasar no ha sufrido ninguna consecuencia legal por el momento.
Estas víctimas de estafa siguen en contacto a través de un grupo de WhatsApp en el cual, ocasionalmente, se comunican para preguntar si hay algún tipo de novedades respecto al caso, aunque la respuesta siempre es negativa. Tal y como asegura Lukas, uno de esos integrantes, la última información que tienen respecto a la mujer es que sigue realizando su vida con total normalidad, a caballo entre Ibiza y Madrid.
En su caso, al ser desahuciado pudo acudir a unos amigos en la isla que le dieron cobijo hasta que pudo encontrar una vivienda en condiciones normales. Sin embargo, tal y como cuenta, hubo gente en situaciones todavía más delicada, desde una madre con su hijo menor, hasta una chica que acababa de entrar en la vivienda y que acababa de ser víctima de otra estafa anterior con otra vivienda.
Más casos
Tampoco tienen información del proceso judicial de sus denuncias quienes se personaron contra otra mujer que supuestamente podría haber llegado a estafar a un centenar de personas con una vivienda, en esta ocasión ubicada en Sant Jordi. El modus operandi para todas ellas era el mismo: una mujer, aparentemente muy simpática, enseñaba una habitación para entrar entre mayo y junio y solicitaba una mensualidad como fianza. Los estafados transferían esa cantidad y recibían las llaves de fuera pero, cuando se acercaba la fecha de entrar a la habitación a vivir, empezaban las excusas y las mentiras. La mayoría no ha podido recuperar su dinero y está a la espera de que se celebre el juicio contra una mujer que, según aseguran los afectados, «podría haber estafado en torno a los 50.000 euros».
En este caso, tal y como explica Jessica, una de esas víctimas, quienes vivían en la vivienda en el momento en el que se destaparon los hechos tuvieron la relativa fortuna de no ser desahuciados cuando la parte propietaria fue consciente de lo que estaba pasando. Sin embargo, ellos tampoco tienen constancia de ningún tipo de notificación, ni por parte de la Guardia Civil, ante quienes interpusieron la denuncia, ni por vía judicial. «Es un poco vergonzoso que una persona que ha estafado a tantas personas no haya sufrido ningún tipo de consecuencias», asegura. La mujer, por lo que tiene constancia Jessica, tan solo pasó una única noche en los calabozos, pero que fue liberada a la mañana siguiente «pese a contar con unas 45 denuncias en ese momento». Dicha mujer habría argumentado «problemas mentales y de adicción al juego».
What country, what gov, what political party - accepts laws that benefit only the scammer? Only the occupado? Only the thief? This has been a problem in Spain for decades - yet the law does not change. This house, the owners suffer and will likely never rent their property again, the system tells owners - don’t rent ! Don’t rent! What are politicians afraid of?