José Antonio Pérez (Madrid, 1966), coordinador del Centro Nacional de Referencia de Enfermedades Tropicales Importadas, visita este jueves Ibiza para participar en las terceras jornadas para optimizar el uso responsable de antibióticos. Este evento, que tendrá lugar en el Hospital Can Misses, contará con una mesa redonda en la que José Antonio Pérez, que también es infectólogo en el Hospital Universitario de Ramón y Cajal, intervendrá para abordar, entre otras cuestiones, el impacto del cambio global en la epidemiología de enfermedades infecciosas, los factores que contribuyen a facilitar esta emergencia y los protocolos de cribado entre la población migrante.
Este jueves se celebran en Ibiza las terceras jornadas para formar a profesionales en el uso responsable de antibióticos.
—Dentro de la primera mesa redonda, se abordarán las enfermedades tropicales importadas y también se hablará sobre la salud global. ¿Sobre qué ejes girará su intervención?
— Esta mesa está centrada en los retos de la globalización desde la perspectiva sanitaria. Por este motivo, hay una parte dentro de esta intervención relacionada con las alertas y las enfermedades emergentes y reemergentes a cargo de la doctora Francesca Norman, que incidirá en cómo los riesgos sanitarios de fuera nos afectan. Esta situación, además, es muy importante para Baleares porque esta comunidad recibe a turistas de medio mundo y esta realidad puede tener repercusión en estas islas. Por ejemplo, en zonas menos turísticas como Teruel, las enfermedades emergentes y reemergentes no tienen el mismo impacto. Lo que sucede es que, igual que se mueven los microorganismos en el mundo, también se mueven las personas. Y, por ello, la segunda y tercera parte de la mesa estará relacionada con la migración. Estas jornadas tienen mucho impacto en Atención Primaria, que es la vía por la que acceden. Por eso, queríamos sensibilizar sobre esta primera atención porque estas personas utilizan muy poco el sistema de salud.
—Esta mesa también profundizará en el cribado de infecciones y la capacitación en competencia cultural.
—Exacto. Yo me voy a centrar más en la salud biológica. Los médicos, cuando cribamos determinadas enfermedades, prescribimos vacunas, pero también queremos ofrecer una visión propia, que es la que presentará el doctor Ignacio Peña, sobre la salud mental y la salud social para conocer la importancia de los determinantes sociales en la salud de los migrantes. También hablará sobre la mediación y el papel de los mediadores en la atención a estas personas que padecen las barreras culturales y lingüísticas. En España, el grupo principal de migrantes es de Latinoamércia y, por lo tanto, no hay tantos problemas culturales. También están los europeos y los africanos, especialmente del norte de África, que es una población muy importante en nuestro país.
—También han aumentado mucho las enfermedades tropicales importadas por españoles que viajan a destinos turísticos con mayor riesgo.
—Sí. Efectivamente han aumentado los casos. Dentro de las infecciones importadas, que no son todas tropicales, tendríamos dos grupos. Por un lado están las enfermedades cosmopolitas, que también están en España. Tenemos el VIH, los virus de la hepatitis B y C o la tuberculosis. Estas enfermedades son más prevalentes en los países de donde proceden los migrantes, como, por ejemplo, África, Sudamérica y el sudeste asiático. No obstante, estas infecciones no son puramente tropicales, ya que la hepatitis B se encuentra en cualquier parte del mundo y muchas personas pueden ser portadoras. Por otro lado tendríamos el grupo de las infecciones más tropicales, que también están asociadas a la migración y los viajes. Estas infecciones emergentes cada vez son más frecuentes debido al aumento de población. Nos movemos mucho más y vivimos muy juntos en grandes ciudades que favorecen la transmisión de estos patógenos. Estaríamos hablando del dengue que, además, Baleares tiene experiencia con esta transmisión debido a la importación de esta enfermedad, que son más agudas y más típicas en migrantes viajeros.
—Además del dengue, ¿cuáles son las las principales enfermedades infecciosas emergentes?
—Además del dengue, el zika y la fiebre chikungunya son los virus más frecuentes, pero también está la malaria y otras enfermedades que tenemos que tener en cuenta, especialmente en personas que han viajado al trópico. En un país como España, que somos una región templada, existe una mayor facilidad para que vectores, como los mosquitos, permanezcan. Esto provoca tener, no solo casos importados, sino también algunos de transmisión autóctona.
—¿De qué manera el cambio climático puede incrementar la transmisión de enfermedades tropicales?
—Respecto a estas enfermedades, el cambio climático tiene impacto, pero es mucho menor que la huella que provoca la globalización. El cambio climático genera más fenómenos meteorológicos extremos porque hay más energía en el sistema y se producen sequías más prolongadas e inviernos más intensos. Esta situación puede provocar que determinados vectores se aprovechen. En el caso de los mosquitos, si llueve más y hace mucho frío, esto beneficia a la cría de larvas. Por otra parte, los fenómenos climáticos extremos como las sequías no favorecen esta proliferación. A las garrapatas sí les beneficia el aumento de la temperatura, pero necesitan humedad. Lo que sí que ha cambiado drásticamente la extensión de las enfermedades, las infecciones emergentes y reemergentes ha sido la globalización.
—¿Los virus se propagan cada vez más rápido?
—Puedes haberte infectado con un virus del dengue en Río de Janeiro y la enfermedad puede debutar en Madrid, en Barcelona o en Ibiza tres días después. Esa capacidad que tenemos de movernos ha ocasionado que las enfermedades que no conocen fronteras puedan aparecer en cualquier lugar del mundo. La concentración de población también es muy importante porque hay enfermedades muy dependientes de la presencia de seres humanos como es el dengue o el chikungunya, por ejemplo. La globalización también ha afectado a los vectores. El mosquito tigre es originario de Asia. ¿Cómo ha llegado al resto del mundo? A través del comercio de los neumáticos usados. En las cámaras de estos neumáticos, los mosquitos han sido capaces de criar y han podido viajar por todo el mundo. También han aumentado estas infecciones debido al aumento del contacto con los animales. En cuestión de semanas estas enfermedades se pueden propagar rápidamente.
—Hace poco se creó la Coalición Española de Enfermedades Tropicales Desatendidas para crear conciencia y movilizar recursos. ¿Considera que España está preparada para abordar las infecciones tropicales?
—Creo que estamos mucho mejor que hace 10 años, pero siempre se puede estar mejor y siempre se pueden dedicar más recursos. Actualmente, tenemos una serie de herramientas como es el Centro Nacional de Epidemiología. El Gobierno lleva tiempo trabajando y publicando una serie de guías de enfermedades transmitidas por vectores. Ahora se está trabajando en abordar la resistencia antimicrobiana desde el enfoque One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental.
No obstante, falta mucha inversión. Hace falta también tener una Agencia de Salud a nivel nacional. Esta medida ya se aprobó, pero tiene que empezar a funcionar para coordinar las acciones sanitarias. Este mecanismo es fundamental para coordinar los esfuerzos y hacerlos más eficientes. Pienso que, en un mundo en el que las infecciones siguen siendo uno de los problemas de salud principales a nivel mundial, que un país como España no tenga especialidad de Enfermedades Infecciosas, es una auténtica vergüenza.
—¿El reconocimiento de la especialidad de Enfermedades Infecciosas es una necesidad urgente?
—Sí porque somos el único país europeo que no tiene una formación específica especializada en Enfermedades Infecciosas. En América es una especialidad tradicional desde hace décadas y en Asia también, mientras que en España no hay reconocimiento y no tenemos profesionales que cuando acaban el MIR estén capacitados para tratar infecciones complejas. Los infectólogos somos los que formamos a los profesionales porque nos hemos dedicado toda la vida a esta especialidad. Hoy en día muchas de estas infecciones importadas y tropicales son enfermedades complicadas que son poco frecuentes. Por ello, hay que conocerlas bien para poder estar capacitado a la hora de atender las necesidades de estas enfermedades infecciosas y complejas.
—Antes ha hablado sobre el cribado de patología importada en la atención a los migrantes. ¿Cómo funciona este protocolo?
—Este protocolo es muy parecido al que podríamos hacer en nuestra clínica con pacientes españoles. Cuando atiendes a una persona que viene de otro país, en función de la procedencia, sueles hacer unos cribados de salud para enfermedades que en estos países son más prevalentes. Si nos centramos en áreas con mayor riesgo y peores condiciones sanitarias, es importante diagnosticar pronto las enfermedades a través del cribado porque, si se trata pronto, mejorará mucho la situación del paciente. Por ejemplo, es el caso de la infección por VIH. Hay regiones del mundo donde esta enfermedad es más prevalente que en España. Aunque, desgraciadamente, cada vez hay más gente que se infecta en el país de acogida. En Europa se estima que entre un 50 % y un 75 %.
—¿Qué cribado de enfermedad está más indicado en personas procedentes de Latinoamérica?
—En el caso de las personas que vienen de Latinoamérica se realiza el protocolo de cribado y diagnóstico de enfermedad de Chagas. Es una enfermedad endémica importada de América, sobre todo de América Central y del Sur, pero el país del mundo que tiene más casos fuera del área endémica es España. Es una enfermedad que aquí conocemos muy bien. Es importante diagnosticarla pronto por dos motivos fundamentales: la respuesta al tratamiento y porque es una enfermedad de transmisión materno-fetal. Es decir, las madres que tienen esta afección, muchas de ellas de forma asintomática, pueden transmitirle a su hijo dicha patología. Si diagnosticamos pronto a las mujeres en edad fértil, antes de que se queden embarazadas, las podemos tratar y, por lo tanto, impedir que la transmitan a sus hijos. Esta enfermedad se criba desde hace años. Se estima que hay cerca de 80.000 personas con la enfermedad debido a la migración procedente de Latinoamérica, especialmente de Bolivia.
—¿Qué enfermedades tropicales importadas tienen, actualmente, una mayor incidencia en España?
—Están las crónicas, que pueden tener los migrantes viajeros, como la enfermedad de Chagas. También la estrongiloidosis, que es una enfermedad intestinal parasitaria, y la esquistosomiasis, que es un parásito que puede producir afectación intestinal o urinaria. Estas dos últimas tienen un tratamiento muy sencillo y curativo. La estrongiloidosis se registró mucho en la pandemia porque es un gusano intestinal muy pequeño que aparece en personas inmunodeprimidas y puede producir infección diseminada. Durante la pandemia se recetaron muchos corticoides y una de las causas de inmunodepresión más comunes es el tratamiento con corticoides prolongado. La esquistosomiasis se diagnostica en personas africanas. Luego también, por supuesto, tenemos que cribar el VIH, las hepatitis víricas, la tuberculosis y la sífilis. Estas enfermedades, que tienen tratamiento o vacuna, son más prevalentes en países con pocos recursos.