El salón de actos de la Asociación de Personas Mayores de Santa Eulària acogió este miércoles por la mañana una conferencia dedicada a la apicultura tradicional de Ibiza impartida por Vicente Marí Torres, titular de la marca Mel de Ca’n Marí, conocido apicultor por afición y vocación, presidente de la Asociación de Apicultores de la isla de Ibiza. Más de 70 personas llenaron la sala para atender a una exposición que combinó el rigor histórico con el conocimiento técnico la reivindación del patrimonio rural de la isla.
El conferenciante estructuró su intervención a partir de un extenso recorrido visual que permitió a los asistentes adentrarse en la historia milenaria de la relación entre el ser humano y las abejas. Las primeras diapositivas recordaron los testimonios más antiguos de la apicultura, desde las pinturas rupestres de la cueva de la Araña, en Bicorp, Valencia, hasta los grabados egipcios del III milenio A.C., subrayando cómo las grandes civilizaciones mediterráneas desarrollaron técnicas de cría muy semejantes a las que pervivieron en Eivissa hasta bien entrado el siglo XX. Este viaje por el tiempo sirvió para contextualizar la singularidad de las prácticas locales y su continuidad casi inalterada hasta la década de 1980, momento en que se impuso la llamada apicultura movilista y el empleo generalizado de colmenas de cuadros móviles.
Uno de los momentos de mayor atención fue la explicación pormenorizada de las colmenas tradicionales ibicencas, consideradas únicas en el mundo tanto por su sistema constructivo como por el patrón de emplazamiento.
Especial interés despertó el bloque relativo a las floraciones de Ibiza y a las tres cosechas anuales de miel. Se recordó que febrero trae la gran floración del almendro; que en mayo se obtiene la miel de primavera, ligada al azahar y al romero; que en agosto llega la miel de verano, dominada por el tomillo, y que en diciembre se recoge la miel de algarrobo.
Paisaje insular
Esta sucesión, íntimamente ligada al paisaje insular, fue presentada como un calendario natural que define el carácter de cada producto y que explica la diversidad aromática de las mieles locales.
Marí dedicó un amplio apartado a la recuperación de la abeja autóctona, la Apis mellifera iberica, perfectamente adaptada a las adversidades climáticas y a las floraciones propias de la isla. Informó de la implementación del proyecto de repoblación que actualmente se desarrolla en Portinatx y la Cala de Sant Vicent, destinado a reforzar las poblaciones locales frente a la presión de híbridos y a las amenazas sanitarias como la varroa destructor o la nosema ceranae. Subrayó que sin abejas no hay biodiversidad ni futuro agrícola y que la conservación del insecto polinizador es una responsabilidad colectiva.
Otras diapositivas abordaron los productos de la colmena, desde la cera y el polen hasta el propóleo y la apitoxina, así como los usos gastronómicos y medicinales de la miel en la cultura popular ibicenca. Como colofón, se ofreció una degustación de diversas mieles producidas en la isla que permitió comprobar, de manera sensorial, la riqueza de matices explicada durante la charla. El acto se convirtió así en un emotivo homenaje a los antiguos apicultores y en una llamada a preservar un patrimonio que forma parte esencial del paisaje y de la memoria colectiva de Ibiza.