El segundo día de funcionamiento de la nueva contrata de autobuses en Ibiza ha transcurrido con mucha más tranquilidad que el caótico estreno del miércoles. Sin embargo, no hay que olvidar un matiz muy importante que condiciona cualquier valoración: el carácter festivo del Jueves Santo. Menos pasajeros, menos tráfico en las carreteras y, sobre todo, la ausencia de los viajes escolares —una de las líneas más exigentes por la concentración de servicios en una misma franja horaria— dejaron más conductores disponibles y aliviaron notablemente la presión sobre el sistema.
En Cetis, la estación principal de la isla, se notaba mucho menos afluencia que el día anterior. Ya estaban colocados los carteles informativos con las diferentes líneas y su funcionamiento -este miércoles a primera hora ni tan siquiera había esa información disponible- los retrasos fueron sensiblemente menores, y los trabajadores traídos por ALSA desde Madrid, encargados de orientar a los usuarios, seguían en su puesto pese a tratarse de un festivo. Ellos mismos han asegurado que se ha tratado de una jornada más tranquila.
Los problemas en la zona subterránea de la estación, sin embargo, persisten: las marquesinas continúan sin funcionar y las pantallas siguen sin ofrecer ningún tipo de información -además de unos baños que siguen cerrados al público-. Cabe recordar que este servicio una cuestión que depende de Sagalés —la empresa gestora del edificio y que obtiene la concesión por parte del Ayuntamiento de Vila— y no del Consell, aunque esta misma empresa quiso presentarse como explotadora del servicio y quedó fuera por una cuestión de plazos.
El contraste con el arranque del miércoles es notable. El estreno de la nueva contrata, adjudicada a ALSA por cerca de 88 millones de euros e integrada por 62 líneas y una flota de casi 100 vehículos mayoritariamente eléctricos, dejó imágenes de colas, conductores sin autobús y autobuses sin conductor, pantallas apagadas y usuarios con esperas desde los 15 minutos hasta la hora y media. Uno de los colectivos más afectados fue el escolar. La situación fue especialmente grave en Sant Antoni, donde varios estudiantes quedaron tirados sin servicio, según confirmó la Conselleria de Educació.
Precisamente, la ausencia de esas líneas escolares hoy ha sido uno de los factores que más ha contribuido a la jornada de relativa normalidad.
Otra de las quejas que se han repetido estos dos días tiene que ver con autobuses que en determinados trayectos no admitían más pasajeros pese a no verse completamente llenos. La posible explicación la ha dado un conductor a este rotativo: los nuevos vehículos eléctricos llevan asociado un peso considerablemente mayor que los convencionales, derivado en buena parte de su batería. Cuando el sistema indica que se ha alcanzado el límite de carga permitido, el conductor no puede embarcar a más viajeros, aunque visualmente queden plazas libres. Lo que antes se medía exclusivamente por asientos ocupados, ahora también depende de la carga total del vehículo, una variable que muchos usuarios desconocen y que puede generar situaciones confusas en paradas con mucha demanda.
Por último, cabe recordar un cambio tarifario que ha pillado desprevenidos a numerosos usuarios: aunque el servicio es gratuito para quienes dispongan de la tarjeta del transporte público, los billetes simples sin tarjeta han subido de precio respecto a la contrata anterior, algo que muchos viajeros han descubierto directamente en el momento de subir al autobús.
JoanNo es legal el convenio dice que no se puede subir objetos que obstaculicen la salida de emergencia no es legal