La colaboración público privada es el eje en torno al cual hay que trabajar para acabar con la oferta ilegal. Esta es la idea que expuso Mariano Juan, vicepresidente primero del Consell de Ibiza y conseller de Lucha contra el Intrusismo, en la mesa redonda sobre intrusismo en el sector turístico que se celebró este miércoles durante la primera jornada de Fitur. Junto a él se encontraban Jaume Bauzà, conseller balear de Turismo; el recién nombrado conseller de Turismo de Mallorca -apenas lleva tres semanas en el cargo- Guillem Ginard y, precisamente como representante del sector privado, Sara Rodríguez, directora de asuntos públicos de AirBnb para España y Portugal.
Fue precisamente en Fitur, en su edición del pasado año, cuando se empezaron a suscribir convenios con las principales plataformas -que a posteriori se extenderían a plataformas menores- para retirar los anuncios que eran «grotescamente ilegales, como tiendas de campaña, tipis, caravanas, sofás, colchones…». La siguiente de las medidas fue «prohibir que se anunciaran anuncios sin la identificación oficial del Consell Insular» . Y, por último: «pasamos a retirar anuncios de pisos turísticos, lo que conlleva un trabajo previo muy importante para poder identificar cuales eran de la oferta ilegal».
Y es que según expresó Juan «no es solo que la oferta ilegal haga la competencia a la legal, es que también incide en la sensación de saturación turística y en la huella humana», motivo por el cual en el 2020 se creó la Oficina de Lucha contra el Intrusismo y una dirección insular específica. En esa lucha contra el intrusismo, se vanagloria el vicepresidente, «se incluyó a todo el sector turístico, no buscando la confrontación entre los sectores sino afrontado los problemas. Conseguimos que el sector hotelero se sentará junto a las plataformas digitales».
Repercusiones inmediatas
Tal y como afirmó en su intervención Mariano Juan, las medidas emprendidas por el Consell han tenido una incidencia directa: «Solo en AirBnb retiramos 2.500 anuncios ilegales, equivalentes a 14.500 plazas turísticas ilegales. Incluyendo otras plataformas, llegamos a retirar 3.600 anuncios y 18.000 plazas turísticas ilegales». Esta retirada de anuncios, si se cuenta el total de la temporada estival, equivale «a un total de 1,6 millones de pernoctaciones ilegales que no se han producido».
Esto, a su vez, supone un Índice de Presión Humana (IPH), según los datos del IBESTAT, que se han reducido durante los ejes de la temporada pese al aumento de la población. Un punto que destacó Juan es que, pese a esa reducción en cuanto a número total de turistas, «el gasto en el ámbito turístico ha experimentado unas cifras de récord».
La intención ahora es «ir más allá». En palabras de Juan, «una vez eliminado el ruido de lo ilegal, se puede planificar bien». En este sentido, destacó en la mesa redonda que se está redactando el Plan de Intervención en Ámbitos Turísticos (PIAT), «que permitirá abordar con más solidez cuestiones como el agua, los residuos, la movilidad y las infraestructuras necesarias para garantizar un modelo turístico equilibrado y compatible con la vida residente».
Tal y como explicó a este rotativo Mariano Juan, una vez atacada la gran oferta ilegal, ahora hay que seguir incidiendo en combatir «una oferta que, aunque sea minoritaria, sigue estando ahí». Se refiere, de esta manera, a ciertos grupos profesionales «que están afincados en Barcelona en este caso, que cuentan con una serie de pisos y que utilizan esas viviendas para traficar con su dinero y blanquear sus actividades. Es una actividad obviamente minoritaria, pero se trata de una red criminal que estamos trabajando para que desaparezca».
Pep TSe contesta a sí mismo en otros mensajes. -La proliferación de viviendas turísticas, es decir, la conversión de lo que son, o eran, viviendas unifamiliares, en alojamientos turísticos, con o sin licencia, reduce significativamente el mercado de vivienda unifamiliar, aparte de convertir la vivienda en un negocio muy suculento y favorecer, en consecuencia, la especulación. Es de cajón, no necesita mucha explicación, creo yo. -Hacen competencia desleal a los establecimientos hoteleros, es decir, a los establecimientos que, de origen, fueron creados con una finalidad, que es dar alojamiento a los turistas. Para abrir una vivienda turística, no sé ahora, pero por lo menos hasta no hace mucho, se pedía poco más que presentar una declaración responsable de cumplir unos cuantos requisitos, casi todos ellos bastante básicos (certificado energético, seguro de rc...). Compáreme eso con lo que se necesita para construir y abrir un hotel. -Soy consciente de que es muy difícil quitar licencias a quienes ya las tienen, por eso dije que toda medida que se adopte ahora en este aspecto ya llega tarde. Para que se amplíe la oferta en el mercado de larga duración harían falta más medidas, aparte de limitar en lo posible la proliferación de viviendas turísticas: la más importante, dar seguridad al propietario, dejar de proteger las conductas ilegales y los incumplimientos contractuales, agilizar procedimientos, etc.