María Venturo huyó a Italia hace más de diez años para escapar de su exmarido, Edgardo Milessi, quien fue recientemente condenado por agresión sexual hacia una clienta a quien estaba tatuando en su estudio de tatuajes en Sant Antoni.
A raíz de esta condena, la Audiencia provincial ha dejado caer la orden de busca y captura internacional contra Venturo, una orden que inició cuando el exmarido y padre de su hijo, Edgardo Milessi, la denunció por sustracción internacional de menores. Ahora, la familia de María pide ayuda financiera para hacer frente a esta situación.
«Los tratamientos, controles médicos, abogados, volver a España, documentos y gastos diarios superan completamente lo que ella puede afrontar sola», reza la petición en change.org. «Cada aporte, por pequeño que sea, suma para que mi primo pueda recibir la atención médica que necesita y para que mi hermana tenga una oportunidad real de empezar de nuevo», escribió Haizea Venturo, sobrina de María.
Durante el divorcio, al padre se le fue asignada la custodia total, con un régimen de visitas exiguo a favor de María. Ahora, ella busca revertir esta situación, basándose en las condena de Milessi. Además, el tatuador también fue denunciado por una menor de edad por agresión sexual, también mientras la tatuaba. Esta causa fue archivada, pero María busca que se reabra la causa con el objetivo de buscar justicia y con la esperanza de que una segunda sentencia la ayude a recuperar la custodia de su hijo.
La petición nace con el objetivo de reunir un total de 2.200 euros para gastos judiciales y médicos. Por el momento, tras 12 donaciones, la sobrina de María, Haizea, ha conseguido reunir un 19 % del total, es decir, 403 euros, en un lapso de aproximadamente dos semanas. En uno de los comentarios de la petición, Haizea agradeció a los donantes y publicó una factura de gastos de su abogado: «Gracias por todas sus donaciones. Me permitieron poder pagar al abogado que tanto nos ayudó y ayuda».
Aqui las plataformas feministas no hacen nada. Para el humo y Palestina, sí. Para un caso real de desprotección hacia una mujer y su hijo, entonces ahí no. Que no les interesa.