Este lunes día 7 de septiembre se cumple justo un año del atropello que conmocionó Cala de Bou que acabó con la vida de Victoria, una joven británica de 23 años. Victoria M. M. murió después de que un todoterreno invadiera la acera en la zona de es Pouet y arrollara a tres jóvenes que se encontraban en la vía pública. Otra de las chicas resultó herida de gravedad y una tercera sufrió lesiones de menor consideración.
El accidente se produjo apenas unos meses después de otro atropello mortal registrado en la misma zona. El 18 de mayo, un hombre de 62 años, natural de Alicante y alojado en un hotel de Cala de Bou, murió después de que una furgoneta que circulaba por la calle Albacete perdiera el control, invadiera la acera y lo arrollara. El conductor fue detenido después de dar positivo en la prueba de alcoholemia.
Dos tragedias con apenas unos meses de diferencia y con un elemento común: vehículos que acabaron invadiendo el espacio destinado a los peatones. La sucesión de accidentes convirtió este tramo próximo a es Pouet en uno de los puntos más cuestionados de la red viaria de la zona.
Pero un año después, para quienes viven y trabajan allí, la sensación es que poco ha cambiado. «Todavía me emociono cuando lo recuerdo; ese 7 de septiembre es una fecha que ya no se me va a olvidar nunca», explica Youseff, testigo y vecino de la zona. «Todavía hay alguien que pone flores en la farola de manera habitual. Una amiga de la chica que murió vino un tiempo después con su novio y estuvieron en la mesa llorando un buen rato. Fue un momento muy triste», precisa.
Las flores siguen siendo, así, uno de los pocos elementos visibles que recuerdan cada día lo ocurrido aquella mañana. El escenario, en cambio, continúa presentando los mismos problemas para los peatones. «Todo sigue igual de peligroso», asegura Youseff. Lo comprobó de nuevo hace apenas unos días, cuando un camión aparcó sobre la acera y obligó a los peatones a caminar por la calzada. «Eso me recordó el atropello del año pasado y se me ponía la piel de gallina», relata.
Actuaciones
Tras el segundo atropello mortal del verano, el Ayuntamiento de Sant Josep anunció que actuaría para reforzar la seguridad de los peatones. El 8 de septiembre se celebró una primera reunión para estudiar la posibilidad de instalar medidas físicas de protección, entre ellas bolardos o vallas que impidieran que los vehículos pudieran invadir las aceras y que, a día de hoy, no se han implementado.
El Consistorio josepí también anunció el encargo de un estudio técnico de la zona para determinar las soluciones más eficaces. Entre las posibilidades que se pusieron entonces sobre la mesa figuraban la mejora de la señalización horizontal y vertical, la instalación de radares, badenes y otras actuaciones. La intención era que el estudio sirviera para decidir qué medidas debían implantarse. Un año después, no ha trascendido públicamente el resultado de ese estudio ni la ejecución de aquellas medidas físicas de protección.
En el pleno celebrado a finales de septiembre de 2025, el concejal de Obras, Vicent Torres, confirmó que el Ayuntamiento había encargado dos estudios técnicos, uno en colaboración con Sant Antoni y otro a la Policía Local, con el objetivo de analizar las medidas que debían adoptarse. El debate político de aquel pleno estuvo marcado por las acusaciones del PSOE de falta de actuación municipal y por la defensa del equipo de gobierno, que atribuyó los accidentes fundamentalmente a la conducción temeraria y al consumo de alcohol o drogas. La moción socialista para adoptar medidas urgentes de seguridad viaria fue finalmente rechazada por el voto de calidad del alcalde después de un empate.
La señal
La única actuación que acabaría haciéndose visible en los meses posteriores fue también la más llamativa. En noviembre del año pasado, el Ayuntamiento de Sant Josep instaló alrededor de una docena de señales que fijaban simbólicamente la velocidad máxima en 29 kilómetros por hora, en lugar de los 30 km/h establecidos en la vía.
El Consistorio explicó que había elegido esa cifra precisamente para llamar la atención de los conductores y favorecer que reparasen en la señalización.
La medida generó una considerable polémica. El PSOE denunció que las señales no estaban homologadas y que el límite de 29 km/h no se ajustaba a la normativa de señalización, mientras que el Ayuntamiento defendió que se trataba de una actuación de «calmado del tráfico».
La polémica adquirió mayor dimensión cuando se conoció que la Policía Local había elaborado un informe en noviembre advirtiendo de que las señales no se ajustaban a la normativa. Finalmente fueron retiradas el 28 de diciembre y sustituidas por las reglamentarias de 30 km/h a principios de enero. El concejal de Obras, Vicent Torres, defendió posteriormente que las señales habían servido para llamar la atención sobre Cala de Bou y llegó a afirmar que con ellas se había «puesto a Cala de Bou en el mapa». Más allá de la controversia sobre aquella campaña, lo cierto es que las señales de 29 km/h fueron una actuación temporal y no sustituyeron a las medidas estructurales que se habían anunciado tras los atropellos.
El propio Ayuntamiento de Sant Josep reconocía el pasado mes de febrero que seguía estudiando «diferentes medidas a medio plazo para reforzar la señalización», aunque advertía de que ninguna medida podía ser completamente efectiva frente a conductores temerarios o bajo los efectos del alcohol y las drogas.
Un año después
La cuestión que queda sobre la mesa al cumplirse un año de la muerte de Victoria no es únicamente qué ocurrió aquella mañana del 7 de septiembre de 2025. También es qué se ha hecho desde entonces para evitar que vuelva a ocurrir. El atropello de mayo ya había demostrado que un vehículo podía terminar sobre la acera y matar a un peatón. Cuatro meses después, otro vehículo volvió a hacerlo, esta vez, arrollando a tres jóvenes y provocando la muerte de una de ellas.
Después llegaron las reuniones, los anuncios de un estudio técnico, los bolardos y las vallas planteados como posibles soluciones, los radares y badenes puestos sobre la mesa y, finalmente, una peculiar señal de 29 km/h que acabó siendo retirada. Mientras tanto, Youseff sigue viendo cada día las mismas aceras estrechas y los mismos vehículos que pueden llegar a ocuparlas. Y las flores que alguien coloca periódicamente junto a la farola siguen recordando que, hace un año, una joven murió allí.
El PSOE diciendo que no hay que politizar Ceuta y es lo que hicieron con dos víctimas mortales en atropellos. Aún me parece mentira que hay gente que voto a este partido. Y sí, la culpa es de dos conductores borrachos.